Jornada familiar en el día de San Isidro, felizmente recuperado con sus tradicionales pruebas de la Fegentri para el programa de primavera de La Zarzuela. Y también recuperada la tribuna sur del recinto, otro hecho a festejar con un chotis y una ración de gallinejas. Ya les dije en la crónica del pasado domingo que tuve que hacer un gran esfuerzo negociador para poder asistir pero finalmente lo conseguí, eso sí, a cambio de llevarme a uno de mis hijos. Ese pequeño detalle me obligó a estar más pendiente de la atracción hinchable de la entrada que de los acontecimientos que se sucedían en la pista, de manera que mi crónica será bastante escueta esta vez (muchos seguro que lo agradecen). Por cierto, sea cual sea el salario que percibe el muchacho que trata de mantener el orden de ese infierno infantil, ataviado únicamente con un silbato y sin zapatos con los que defenderse de los niños, me parecerá ínfimo para la tarea que ha de desempeñar. Mi reconocimiento a ese mártir olvidado cuya tarea nunca se valorará convenientemente.
En lo deportivo, como ya ocurriera en la preparatoria del Nacional, volvimos a presenciar un lamentable simulacro de carrera corrida a paso de carreta. ¿Habrá algún valiente en el Villapadierna que ose poner a prueba la stamina de sus rivales? Tres segundos más que Rusalka en la de venta, pese a que la de Arizcorreta llevaba más peso que los potros. Al final, como suele ocurrir, acabaron todos en abanico y nos quedamos con la incertidumbre que acompaña a las carreras poco selectivas. Ganó Irazú y su triunfo fue inapelable, muy bien llevado por Horcajada por los carriles interiores (la pista no tiraba tanto como otras veces). Esta victoria otorga más crédito a Yepes, que en las dos anteriores salidas lo había batido con bastante claridad, toda vez que el lote al que derrotó Irazú contaba con algunas de las principales promesas de la generación y varios de los más acreditados candidatos al Derby. Tras el de Calderón entró Zacarías, muy activo en la recta, y la doble representación de Durepaire, que por una vez cedió el triunfo a otro. Pero en general todos acabaron muy cerca y la única conclusión que extrajimos todos fue la confirmación del liderazgo inapelable de Yepes sobre sus compañeros de generación. Difícil papeleta se les presenta ahora a sus responsables. ¿Villapadierna o Carudel? Si el Derby se corre al paso con que se están afrontando las preparatorias, entonces la aptitud a la distancia del de Rossel no debería ser argumento en contra de su participación en esta carrera.
Del resto de la jornada podemos destacar muy pocas cosas. Las dos pruebas de la Fegentri se marcharon a Alemania y al Reino Unido (y eso que los jinetes extranjeros estaban en franca inferioridad). La alemana Unrath y el inglés Cook mostraron más sentido del paso que sus compañeros y supieron ganar con recorridos bastante agresivos que descolocaron a los favoritos.
La de potros fue para Emir, demostrando que tantos años de historia valen para algo y que la Yeguada Militar aún tiene mucho que decir en nuestro turf. Los potros criados en Lore Toki estuvieron espabilados y tanto el ganador como Españoleto mostraron cierta calidad, especialmente el ganador, que supo remontar para imponerse muy de finales a la orensana Desdella, impecablemente presentada, que parecía ya ganadora. También apuntó Lunaship, mientras que el resto pareció estar aún muy verde.
Ya hemos dicho que Rusalka hizo mucho mejor tiempo que Irazú pese a tratarse de una carrera de venta, y eso que en la recta también se formó un impresionante abanico de caballos con opciones de victoria en el que no faltaron contactos y reclamaciones. Tampoco es que el ritmo de esta prueba fuese especialmente rápido, como lo prueba el hecho absolutamente insólito de que un caballo de Fornerino liderara la carrera hasta la curva del Pardo. Sí, amigos, Robby des Bois, cual Errol Flynn escapando del Príncipe Juan, tomó la punta y se mantuvo firme hasta que ya no pudo más y sucumbió acabando en el puesto en que acostumbran a llegar los caballos de esta cuadra. La de Arizcorreta demostró ser de largo la mejor del lote (o cuanto menos la más sana) y se impuso por dentro a Estación Central. La ganadora fue defendida por su propietaria y el segundo clasificado fue reclamado por César Alonso en 7.500 euros. Les aseguro que algunos compañeros comentaron conmigo la posibilidad de adquirir a este hijo de Lomitas por tan asequible suma de dinero. Es un caballo de ascendencia alemana y, por tanto, debe ser consistente, así que es posible que le queden algunos euros por ganar.
Sweet Diane y Parmesano completaron la que fue quizás la mayor sorpresa de una mañana sorprendente. Ojo a los pupilos de Carabajal que cuando atizan suelen dar bastante dinerito. La potrilla venía de correr dos carreras de mucho nivel y esta vez agradeció la bajada de categoría y el livianísimo peso para imponerse a Parmesano, que tantas expectativas generó en otoño de sus dos años y que, hasta ayer, transitaba por un particular calvario de lesiones.
Esto es todo por hoy, el domingo amenazo con una crónica algo más extensa.





