El terrible accidente de José Luis Borrego relegó a un segundo plano cuanto sucedió en la pista el pasado domingo. Confieso apenas me enteré de lo que pasó en el resto de pruebas que siguieron a su caída. No fue hasta la tarde, ya más tranquilo, cuando repasé la grabación y aprecié cosas que ni sospeché que habían sucedido. La primera de ellas el sensacional triplete de Jorge Horcajada, que no sólo tuvo el innegable mérito de imponerse en tres carreras, sino que además lo hizo con tres ejercicios magistrales de conducción. También hemos de destacar el triplete de la familia Rodríguez, que recogieron a tres de sus pupilos en la puerta de ganadores. Top West, Dink y Erisio confirman el gran momento de la preparación, que siete días antes ya había tocado el “cielo de Madrid” con Cambalache GR y José Luis Borrego (ánimo que el potro espera a su jinete para volver a dar guerra). Por último, mención especial para Dink, un caballo que había desesperado hasta a sus más fervientes partidarios y al que el regreso a la milla y su encuentro con Jorge Horcajada le sentaron “como agua de mayo”. Precisamente con la victoria de Dink iniciaré la crónica.
Un caballo desconcertante
Nadie discute la calidad de Dink. Su historial le avala como un excelente ejemplar: ganador del Cimera y único caballo colocado en las tres patas de la Triple Corona española. Por si estos logros fueran insuficientes, el de Salvador Márquez deslumbró en el dirt madrileño con una demoledora victoria en la prueba principal de la pasada temporada nocturna y confirmó esta adaptación a la arena con un cuarto puesto en la Mijas Cup de este año. Dink lo ha corrido todo sobre todas las distancias y casi siempre ha figurado en la pomada. Se trata de un caballo que únicamente ha dejado de cobrar en su debut y en el Hispanidad (carrera en la que no tuvo el mejor de los recorridos). Sin embargo, últimamente no acababa de dar sensación de peligro y cada vez le estaba costando más figurar en la verdadera pelea por la victoria.
No cabe duda de que estamos ante un caballo complicado de montar. Tiene una aceleración muy brillante, pero quizás demasiado corta, circunstancia que ha determinado que en ocasiones Dink se pusiera en marcha cuando la carrera ya estaba decidida (como le ocurrió en sus dos últimas salidas a dos años, en el Opcional o en el Hispanidad y su preparatoria). Y si se le exige demasiado pronto el caballo pierde brillantez (como le ocurrió en el Villamejor). Esto ha propiciado que su preparador, sin duda el que mejor conoce al caballo, haya cambiado de jinete en cada una de sus últimas cinco actuaciones en busca del complemento perfecto para tan complicado ejemplar. Parece ser que ya han dado con el candidato idóneo.
Bajo un manto de agua que apenas permitía visibilidad suficiente para intuir lo que ocurría en la pista, Jorge Horcajada sacó a Dink a los medios. Al caballo le costó ponerse en acción pero cuando finalmente lo hizo se sacó de dentro unos últimos doscientos metros dignos del mismísimo Partipral, para desgracia del desventurado Flying Diamond. El de Delcher confirmó su sorprendente actuación en la preparatoria y va camino de convertirse en el “encumbra-jinetes”. Si entonces sucumbió ante la maestría de Soumillon, en esta ocasión se ha visto doblegado por un enorme Jorge Horcajada. Al igual que Dink, Flying Diamond parece que empieza a recuperar el crédito perdido tras su periplo por distancias de aliento. ¿Será posible que los caballos puedan acusar tanto las tentativas sobre metrajes superiores a sus posibilidades? Pues quizás sí, y tal vez en este factor haya que buscar explicación al fallo de Trueno Negro, que parecía haber puesto a los elementos de su parte y estar lanzando su grito de guerra en forma de tormenta durante su paseíllo hacia los cajones, momento en el que el cielo amenazaba atronadoramente con caer sobre nuestras cabezas (como ocurrió efectivamente minutos después). Siendo así voy a tener que reconocer que la decisión de Juan Carlos Rosell de apuntar al Carudel con Yepes, en lugar de al Villapadierna, es lo más juicioso que ha podido hacer. Precisamente hace un año los responsables de Flying Diamond se plantearon esta misma cuestión: ¿Derby o Carudel? Optaron por el Derby y el caballo se vino abajo. Por cierto, el absurdo dicho “ganador del Opcional no lo vuelvas a apostar” vuelve a revelarse como la mayor falacia de la historia. ¿Recuerdan cuál fue la gemela de la edición de 2007?
Volviendo a Trueno Negro, resulta preocupante la pérdida de “punch” que ha experimentado este caballo desde el Gobierno Vasco. En todas sus carreras tiene amagos ganadores, pero últimamente no acaba de despegar como lo hizo en su sensacional inicio del año 2007. No le encuentro muchas explicaciones a este hecho, así que seguiremos esperando lo mejor de este sensacional caballo al que sería temerario olvidar de cara al Carudel.
Entre los dos primeros y el de Cortiñal entró Lorgan, que vuelve a repetir una buena actuación confirmando su valor. Y quizás esto sea lo peor que podemos decir de él, porque algunos que siempre hemos confiado en el precioso castaño de Miranda pensábamos tras sus dos victorias invernales que podía ser la nueva estrella de la milla. De momento está en un buen valor pero insuficiente para ganar el Carudel. Necesita subir tres o cuatro kilitos más.
Del resto de contendientes, sin duda alguna el más destacado fue José Antonio, cuya recta final fue demencial, viéndose cortado en numerosas ocasiones hasta el punto de que Nacho Escario tuvo finalmente que desistir de empujarle tras haber estado a punto de saltar la valla interior al estilo fosbury. Sin los incidentes el peruano podría haber peleado las colocaciones. Defrauda Sliploge, en principio el mayor beneficiado por el estado del terreno, que marchó muy atrás y fue incapaz de remontar la desventaja en la recta. Tradicionalmente lo ha hecho mejor cuando ha planteado recorridos más agresivos en ayuda de su compañero Trueno Negro. Foreign Raider y Lisselan Gardens estuvieron en su sitio (el último en una distancia superior a sus mejores aptitudes) y Dolor de Alma volvió a estar muy valiente, pero demostró sus limitaciones. Tendrá que esperar hasta que se le abra otro tipo de programa.
El resto a vuelapluma
Ya hemos dicho que no estuvimos muy centrados el domingo, así que pasaremos fugazmente por el resto de las carreras del día.
Empezamos por el final, reseñando la primera victoria de Erisio, el ejemplo más claro de cómo un caballo puede acusar los esfuerzos prematuros. Ha pasado ya un año desde que este caballo partió como uno de los favoritos del Derby y, tras un incesante descenso de forma y valor, ha comenzado a reencontrarse consigo mismo en una carrera de jinetes aficionados. Aunque lo de aficionado, en el caso de Marcos Carmena, sea exclusivamente por lo que ponga en su licencia, ya que la maniobra que hizo a la entrada de la recta para buscarle hueco a su caballo fue digna del mismísimo Borja Fayos. Una vez vio el campo libre, Erisio se dio un soberano paseo.
Este triunfo fue el tercero de la tacada de tres que se llevaron padre e hijo, Ovidio y Jorge, en las últimas carreras de la jornada. El triplete lo inició Top West, que fue sensacionalmente sostenido por Horcajada ante el empuje de Romanov Dynasty y de Condado. El primero respondiendo a los brazos mágicos de Sandra Bermejo (no jugarla en el trío es un suicidio) y el segundo achicándose en la lucha cuando parecía que tenía gasolina para ganar.
Y si de tripletes hablamos, Horcajada inició el suyo con Arapiles en un calco de la monta que posteriormente haría a Dink. El de Salas no es que presentara un aspecto excesivamente brillante en el paddock, pero su sudor no le mermó las aptitudes e impuso su preciosa punta de velocidad para acabar con la escapada de No Nines. El resto de lo que ocurrió en esta carrera es mejor olvidarlo.
Pero a Borja Fayos le faltó tiempo para resarcirse de la derrota y obtuvo su acostumbrada victoria conduciendo como los ángeles a Irreversible en una carrera que no pasará a la historia y que no despertó el menor entusiasmo después de lo que había ocurrido media hora antes.
Y, siguiendo con nuestro recorrido de crustáceo, acabamos con la primera. Afirmar que se trataba de la preparatoria del Carudel para los clásicos suena a chiste, ya que en los cajones apenas concurrieron un par o tres de elementos de cierta calidad contrastada y ninguno de ellos con nivel actual suficiente para poder optar a tamaña presa. Pero lo que ya no esperaba nadie es que la cuadra Las Águilas fuera a obtener aquí su primera victoria de la temporada, derrotando a los favoritos de Durepaire. La victoria de Magic Victory causó mayor sorpresa de la que puede provocar la presencia de Victoria Beckham en una biblioteca. Un recorrido “made in Betansos” y la accidentada recta de The Wind y, sobre todo, Get Ready, propiciaron la mayor sorpresa de la mañana. El orden de llegada fue bastante normal, por lo que el valor que marca el potro de Abajo, sin ser excepcional, le sitúan en un buen puesto dentro de los milleros de su generación.
Y para acabar la crónica, vamos a poner un poco de humor que nos haga olvidar un poco los malos momentos que vivimos. Van aquí dos consejos de moda:
Cómo no hay que vestir en un día de lluvia y barro en La Zarzuela
Cómo no hay que vestir en ningún caso, llueva, haga sol, en La Zarzuela o en Singapur
Quizás en Cádiz durante el mes de febrero…











