Manuel Griñán. Fotos de Antonio Espinar.
Sobre el papel estábamos ante una prueba de gran nivel, de las que no suelen verse en el recinto nazareno, más que nada por la época del año en que discurre la temporada. A estas alturas los mejores caballos suelen descansar para curar las heridas de las batallas libradas durante el año anterior, de manera que es bastante inusual congregar en la misma carrera a un ganador del Villapadierna y a otro del Gran Premio de Madrid. Es cierto que Domeside ya disputó esta prueba el año pasado, pero entre aquel ejemplar y el actual puede haber fácilmente veinte kilos de forma. Él y Karluv Most destacaban por clase, a pesar de que el de Cholaica se vio sorprendido en la preparatoria por un pletórico Volapié, del que recibía tres kilos. Pero hoy estábamos ante un gran premio y, aunque seguramente ninguno de los dos protagonistas tenía en esta carrera su principal objetivo de la temporada, la clase dictó sentencia a través del galope de estos dos caballos, dejando claro que la escasa diferencia de peso entre los grandes y los “middle-class” en las tablas oficiales no refleja suficientemente la realidad.
La carrera no decepcionó. Y eso se debió en parte al papel que jugaron Jimmy Falabella y Don Hernando Hab durante los primeros compases, marcando un ritmo tan selectivo que el mismo Domeside tuvo dificultades para no perder el contacto con el grupo y Grosjean se vio obligado a emplearse antes de tiempo. El hecho de que Karluv Most fuese también a la zaga aun cuando su preparador había declarado que pensaban ir más en carrera que en su anterior salida, evidenciaba que la carrera se estaba corriendo de verdad. La primera víctima fue Kuruchet, vencedor hace un año, que cedió el cetro al poco de iniciar la contra recta, víctima del paso y de su lógica falta de puesta a punto. Luego cayó Jimmy Falabella, cuando le llegó la factura del esfuerzo inicial. Y antes de entrar en la curva se vio a Huayas remando sobre Volapié, que no marchaba con la soltura de sus anteriores triunfos.
Así las cosas, el envite mayor de la carrera se jugó en la curva, cuando Don Hernando Hab se vio escoltado por Calamargo, a cuyos costados marchaban Karluv Most y Domeside. Estos cuatro caballos ya habían toreado antes con Victorinos y supieron lidiar con más temple una situación de carrera como ésta. Volapié, en cambio, venía sin la chispa de otras veces. En esa situación habla siempre la clase. Grosjean lanzó a Domeside antes de embocar la recta y tomó un cuerpo de ventaja sobre Karluv Most, que aplicaba su cambio potente y sostenido para tratar de pegarse al de Safsaf. En un principio parecía un paseo, pero al primer aviso con el látigo Domeside se abrió, obligando a su jinete a cambiar de mano. Karluv Most, a su ritmo de crucero no tiraba la toalla y mantuvo en meta el mismo cuerpo de desventaja con el que entró en la recta. Muy por detrás, Don Hernando Hab mantenía la tercera plaza en un esfuerzo similar al que hiciera del Nacional una carrera memorable. Volapié alcanzaba apenas el cuarto puesto sin ser castigado en demasía, que espera la Mijas Cup. Quinto fue Calamargo.
Julien Grosjean completaba así un triplete que había iniciado con sendos triunfos a lomos de potrillos de Paco Rodríguez. Pompon Coeur sigue con su progresión de valor según adquiere experiencia y aumenta el metraje. En la primera carrera de la jornada no tuvo mayores dificultades en doblegar a Juan Daniel y lograr así su primer triunfo. Tercera fue la debutante Expatbet, muy apostada, que se marcó un bonito remate para cazar en la misma meta a Vraivita, aún falta. La de Roberto López entró en la recta con muy buena pinta, pero al final notó la inactividad y acabó cediendo.
Todo lo contrario que Azabache. El de los Toneles era el de más clase del lote, aunque el hecho de ser una reaparición le restó euros en taquillas. Error craso, pues el hijo de Iceman y Tiviski tiene origen y hechuras para ser un consumado sprinter, a pesar de que sus responsables le estuvieron corriendo todo el año pasado en distancias próximas a la milla. Y una reaparición para un potro que había disputado ocho carreras en apenas seis meses, incluidos Criterium Nacional, G.P.Milagro y Copa de Criadores, no puede ser otra cosa que un alivio. A pesar de no salir muy bien de cajones y recibir algún que otro golpe en los primeros metros, llegó a la recta sin haber generado un solo milimol de ácido láctico. Grosjean le dio un aviso y el potro se despegó como quiso de sus rivales, dejando para el segundo puesto una reñida lucha que resolvió a su favor Deseado por delante de Victor’s Bet (que fue golpeado en la salida perdiendo muchos metros), Canela Fina y Extrañeza.
También Mauri Delcher hizo doblete. Al triunfo en la prueba principal sumó otro en la de venta para jinetes que hubieran ganado menos de ocho carreras en el último año. Eso sí, tuvo que esperar unos minutos para confirmar que Dunedain había mantenido un centímetro de nariz por delante de Raami, que remató en tromba. Cristina Bruesa probablemente atacó tarde con el de San Mateo (sobre todo porque no llegó), pero si la foto le hubiera sonreído seguramente estaríamos criticando a Jorge Moisés Sánchez Cuevas por venirse pronto con Dunedain. En mi opinión hubo algo de las dos cosas. Por cierto, el porcentaje de efectividad de la señorita Bruesa debe ser de los mayores que se recuerdan en nuestro hipódromo. Y eso que son ya dos las llegadas que ha perdido por milímetros (ya le ocurrió con Mendavia en Lasarte hace año y medio). Quizás lo más destacable de esta carrera fue la reaparición de Sandra Bermejo, a la que vimos muy bien a lomos de Bombadil, con el que firmó un meritorio tercer puesto. Muy mal Makaamen, que en Dos Hermanas es otro, aunque su preparador parece no opina igual e insiste con el alazán. El ganador fué reclamado por Diego Sarabia para la cuadra Río Cubas.
Y sin embargo, Teo Callejo, que vio cómo Makaamen y Jimmy Falabella llegaban al trote a la meta, probó las mieles del triunfo con el otro pupilo al que presentó, Orlov, uno de los ejemplares más irregulares de nuestro país, y que se anotó su habitual victoria con recorrido potente en vanguardia. Primero a la estela de Eco Jar, que le vino como anillo al dedo para ahorrar esfuerzos al principio, y luego en solitario, despegándose del lote con facilidad y resistiendo el fuerte remate de Persicus, y algo más timidos de Strange Cat y Green Night.











Ya que nadie dice nada (estoy fuera de Madrid y no he podido leer la revista A Galopar) lo diré yo desde aquí. Que alguien se moleste en ver los cincuenta metros finales de Ortiz de Urbina sobre Vraivita. El tercer puesto, que se deja arrebatar, y que echó a pique unas cuantas apuestas, merecía cuando menos algún comentario. No vale pedir a fondo a un caballo durante 300 de los 350 metros finales y luego dejarle a su aire los últimos 50 porque puede pasar lo que pasó. Como creo que es algo opinable digo de antemano que respeto cualquier opinión en contrario, aunque no la comparta.