El día 29, Bannaby campeón.

1 07 2008

Manuel Griñán.

El día de San Pedro y San Pablo siempre fue un día grande para los aficionados a las carreras de caballos en España. Es posible que con el orgasmo patriótico vivido la noche del domingo, tras cuarenta y cuatro años de abstinencia forzada, la mayoría de ciudadanos de este país asocien ahora esta festividad con el día en que España ganó la Eurocopa de fútbol. No niego que una eyaculación contenida durante tantos años ha de suponer un alivio descomunal, y nos alegramos de ello (semen retentum venenum est). Pero el calendario particular de los aficionados al turf se rige por otros parámetros. Y el día de San Pedro de 2008 será siempre el día del Gran Premio de Bannaby, curiosamente el mismo día en que la selección española de fútbol ganó por fin un gran torneo. Los éxitos de Mauri Delcher se han contagiado.

Una madurez tardía

Bannaby llegó a España al tiempo que irrumpió en escena Alberto Abajo. Fue una de las compras estrella que el empresario realizó al inicio del otoño de 2006, en su propósito de crear una cuadra de élite en este país y en el extranjero. El hijo de Dhym Diamond tenía entonces tres años y había marcado un buen valor. Hasta entonces tenía algunas victorias menores, pero en su última actuación antes de llegar a nuestro país había logrado un meritorio quinto puesto en el Gran Premio de Deauville (G2) pese a haber sacrificado su opción en beneficio de Irish Wells, su compañero de colores y a la postre vencedor de esa carrera, que posteriormente sería quinto en el Arco de Rail Link. Curiosamente Irish Wells es hermano Prince d’Orange, la otra gran compra que hizo Abajo para correr en España.

Desde que llegó a los boxes de Roberto López, Bannaby fue un caballo que mostró una innegable calidad pero que, por una u otra causa, no pudo brillar en las principales citas de nuestro calendario. Se limitó a tomar contacto con nuestros hipódromos en el Memorial de Jade, finalizando en una honrosa tercera plaza, para posteriormente darse un soberano paseo en el Villamejor.

Cuando todos esperábamos al mejor Bannaby, una inoportuna lesión le dejó KO durante la primavera de 2007. Al caballo le costó recuperar la forma y no fue hasta el Gran Premio de San Sebastián cuando volvió a pasar por ganadores. En ese espacio de tiempo quedó quinto a media forma en el Gran Premio de Premier Galop e hizo una insulsa carrera en Lasarte. Entre una y otra prueba Abajo decidió cambiar de preparador y Bannaby fue a alojarse en los boxes de Delcher.

Ya recuperado fue a por el Memorial, pero el caballo no ofreció peligro y finalizó en una discreta cuarta posición, muy lejos de Young Tiger y de Newango. Terminó el año paseándose en el Gladiateur ante un lote discreto.

Con estas premisas fuimos muchos los que pensamos que estábamos ante un excelente fondista, con un potencial tremendo en carreras de aliento pero con ciertas limitaciones para imponerse en las grandes pruebas sobre la milla y media. Hasta este año, Bannaby no había mostrado una aceleración especialmente brillante, pero había estado intratable en todas sus incursiones en el fondo, ganando los tres grandes premios que se disputan en nuestro país sobre distancias de aliento.

Hoy, con la ventaja que nos otorga el paso del tiempo, podemos concluir que hasta este año no habíamos visto al verdadero Bannaby. Sus dos actuaciones en Francia incrementaron su crédito en la larga distancia. Me atrevería a decir que el de Delcher es serio aspirante a las principales carreras del calendario francés por encima de los tres kilómetros. Lo que no habíamos visto hasta ahora es la capacidad de aceleración que tiene también sobre la distancia clásica. Olvidados ya sus tiempos de pacemaker, galopando mucho más relajado en los recorridos, Bannaby es capaz de rematar con un poder devastador. Excelente vista la de Luis Morgado, que aprovechó el dispersal de Abajo para comprar a un caballo que parecía tener un techo claramente definido y que, sin embargo, no deja de sorprendernos en cada carrera que corre. De momento le ha reportado ya más de ochenta mil euros en lo que llevamos de curso. Formidable.

Muy superior

Aunque es indudable que Bannaby era uno de los dos claros favoritos para esta nueva edición del Gran Premio, la rotundidad con la que desclasó a sus rivales le otorga un enorme crédito de cara al futuro. Grosjean le llevó muy tapado, economizando esfuerzos. Es cierto que su principal rival, Montalegre, marchó incluso más rezagado, pero, tal y como está la tendencia actual de la pista de La Zarzuela, hay que tener mucha confianza para ceder los metros que el ganador concedió a Jade o a Fruela, cuyas colocaciones confirmaron que la pista sigue premiando a los valientes. El francés está montando estupendamente y es uno de los valores más seguros de cuantas fustas tenemos en España. Su sentido del paso es realmente notable y con él los preparadores pueden tener la total confianza de que sus caballos van a gozar del mejor de los recorridos posibles. Es lo mejor que se puede decir de un jockey.

Al poco tiempo de entrar en la recta, Bannaby ya dominaba la carrera. Pero lo mejor estuvo en los últimos trescientos metros del alazán, que exhibió una punta de velocidad desconocida hasta hace muy poco. Cuando un caballo gana un Gran Premio como lo hizo Bannaby es que estamos ante un gran ejemplar, no importa a quien bata. Cuando el segundo es un caballo con un contrastado valor de listed, entonces hay motivos para soñar. Ha llegado el momento de la verdad para el de la cuadra Miranda.

Los viejos ponen en evidencia a los clásicos

Si el Villapadierna se lo llevó, sin apenas despeinarse, un caballo con aún escasas credenciales internacionales, el Gran Premio ha dejado aún peor parados a los clásicos. No sólo no han presentado batalla a los dos favoritos, sino que se han visto superados por las viejas Jade y Magique City y, para colmo, el primer tres años en meta fue Fruela que, como Tsarabi, tenía un discreto valor en Francia. O mucho mejoran o este año van a tener difícil rascar algo en los grandes premios de más de dos kilómetros. Si surge algún gallito, una de dos, o es un potrillo muy atrasado o va a tener que venir de fuera.

Montalegre

La carrera del italiano fue más que digna y, de no haber mediado Bannaby, habría cumplido con el pronóstico casi sin despeinarse. El hijo de Montjeu cedió bastantes metros durante el recorrido pero, a decir verdad, en la recta nunca vio entorpecido su ataque. Encontró hueco con celeridad y Umberto Rispoli pudo pedir en todo momento a Montalegre. Su calidad fue suficiente para imponerse a los caballos que ya habíamos visto en La Zarzuela durante esta primavera, pero en ningún momento inquietó a Bannaby. No obstante, es de agradecer el interés de la familia Botti por las carreras en España y nos congratulamos de haber tenido la oportunidad de ver en La Zarzuela los clásicos colores rojos y azules que llevó hace no mucho el grandísimo Ramonti. La presencia de Montalegre otorgó mayor prestigio a la carrera.

Jade

Me faltan las palabras para alabar a esta pequeña yegüita de temperamento endiablado con la que Nacho Escario tiene material suficiente como para escribir un libro. Su labor con Jade ha sido un prodigio de dedicación y paciencia que la yegua ha sabido recompensar a la larga. En su historial figuran ya el Memorial y el Benítez de Lugo, a los que añade ahora un bravísimo tercer puesto que mejora su prestación del año pasado. La yegua ya está recuperada de la lesión que le privó de defender su título en el pasado Memorial y cada día se la ve más alegre en su galope. Madre mía, cómo devora la pista, qué voluntad tiene esta peruana que, carrera a carrera, está convirtiéndose en uno de esos emblemáticos purasangres asiduos de los grandes premios, como en su día fueron Revirado, Coloso, Sacara, Adriático, Socram, Razonable, Sur y tantos otros que, sin llegar a ser los mejores, nunca rehuyeron la pelea y estuvieron tenazmente en la brecha hasta que encontraron su oportunidad. A sus siete años sigue con el entusiasmo de una potrilla. ¿Y ahora? ¿El Kutxa?

El resto

Sorprendió la buena carrera de Fruela, aunque su preparador es otro francotirador de los grandes premios. Siempre activo durante el recorrido, aprovechó el trabajo de Jade y, aunque no pudo superar a la de Escario, el esfuerzo tuvo como recompensa el cuarto puesto final, aguantando el remate de Magique City. La de Vadarchi corrió en su valor y, pese a las anteojeras, su jinete tuvo que ponerla en marcha desde antes de la curva. Fayos nunca perdió la fe y siguió exigiendo a la alazana en la recta. Apunto estuvo de mojar, aunque da la sensación de que esta carrera era demasiado para la yegua.

Por detrás entraron el resto de los clásicos, encabezados por Irazú, que confirmó que podía haber estado más cerca en el Derby con un recorrido más limpio. Acabó delante de Palatino y Un Rendez Vous, segundo y cuarto aquel día, de manera que sus opciones en los grandes premios para clásicos siguen intactas habida cuenta de la mediocridad vista hasta el momento. Hay quien en ediciones anteriores del Gran Premio ponía el grito en el cielo sobre las diferencias de peso por edad de esta carrera, que pretendidamente benefician a los tres años. Esas diferencias son las que se han aplicado históricamente y, aunque es posible que actualmente se críe con más precocidad, reflejan la diferencia de madurez entre unos caballos y otros a estas alturas del año. El que a veces la tendencia favorezca a los clásicos puede ser debido exclusivamente a que esos caballos eran simplemente mejores que los viejos. Baldoria era una gran yegua y Premier Galop un excelente caballo. En mi modesta opinión el mayor hándicap de los caballos viejos, por encima de la diferencia de peso, estriba en la cortedad de las escalas actuales, circunstancia que obliga a estos caballos a correr con sesenta kilos para evitar que los clásicos se queden sin jockeys. Y esta misma circunstancia es la que ha determinado que los grandes caballos de edad no puedan afrontar las carreras preparatorias en condiciones normales, ya que el juego de recargos les suele sacar de la escala. Esto pasa escandalosamente incluso en algunos grandes premios (acordémonos de Baldoria en el Benítez de Lugo o de Newango en el Villamejor).

Volviendo a los tres años, decepcionaron en toda la regla Palatino y Un Rendez Vous. El hijo de Peintre Celebre probablemente aún esté algo inmaduro, pero su segundo puesto en el Villapadierna, a falta del contraste intergeneracional, obligaba a sus responsables a probarlo en el Gran Premio. Una vez visto lo visto, parecería prudente alejar al alazán del camino de los viejos al menos hasta el otoño, donde puede tener mucho que decir.

Pero las decepciones no solamente cayeron del lado de los tres años, también los viejos tuvieron su ración de carbón en las figuras de Artium y Premier Galop. Del segundo tenemos la excusa de su lesión y, a decir verdad, el caballo mejoró media tonelada con respecto a su anterior prestación. Fue mucho más en carrera y le faltó resuello al final. Era la actuación que hubiéramos esperado de él en el Corpa. El caballo aún tiene que perfilar forma pero, a diferencia de entonces, ahora sí le vemos posibilidades de cara a la Copa de Oro. En cuanto a Artium, marchó bien situado como siempre, pero acabó desdibujado en la recta y nos tememos que sufriera algún contratiempo, pues es un caballo extremadamente regular en su rendimiento y ya había corrido otras veces con este calor.

Bilbo Quest, Entre Copas y Blackberry Boy no tenían el nivel suficiente que esta prueba requería.

El futuro

Después del Gran Premio algunos aficionados nos preguntamos cómo discurrirá el resto de la temporada. Hace años no era difícil adivinar el programa a seguir por la mayoría de los contendientes, pero actualmente la globalización y la especialización hacen que sea muy complicado aventurar nada. El Gran Premio de Madrid solía ser la primera pata de una Triple Corona imaginaria que ganaron en su día dos cracks como Rheffissimo y El Señor. Los objetivos prioritarios una vez conquistada la prueba cumbre de la temporada de primavera eran indiscutiblemente la Copa de Oro y el Memorial Duque de Toledo. Sin embargo, parece complicado que Bannaby vuelva a aparecer por estos lares teniendo en cuenta el enorme potencial que tiene. Lo más seguro es que sus responsables apunten a Francia y, por qué no, al Prix Cadran, que daría un atractivo especial al mitin del Arco de este año. Montalegre vino aquí a hacer promoción y, por tanto, no es de esperar que volvamos a verle. Jade seguramente seguirá en la brecha, aunque no sabemos si dirigirá toda su munición hacia el Kutxa, hacia la Copa de Oro o si tendrá balas suficientes para ambas batallas. ¿Seguirá Fruela corriendo en España? ¿Esperará Palatino a cuajar en otoño? ¿Qué programa le queda a Irazú? ¿Estará definitivamente recuperado Premier Galop el día 15 de agosto? Muchas preguntas para las que no encontramos una única respuesta. La gloriosa incertidumbre del turf. La certeza absoluta que nos dejó el Gran Premio es que Bannaby es un extraordinario caballo.

El resto en imágenes

El precioso Newango…

…renunció al Gran Premio para pasearse en la de nacionales.

Tres de tres para Sirenita, la mejor dos años.

La de Vadarchi tiene muchísima clase.

Y su propietario sabe agradecerlo.

Vuelve Iván el Terrible

Y Paco sigue en plena racha.

Boabdil se lleva de fábula con las chicas. Esta vez ganó con Elena de las Doblas.

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