Cuarenta años no es nada.

17 04 2011

Manuel Griñán.

Servidor, que empiezo a peinar canas y paso a engrosar el grupo de los cuarentones este mismo año, aún no había nacido cuando Maurice Delcher vino a montar y entrenar a este país. Y apenas balbuceaba mis primeras palabras cuando obtuvo su primer gran triunfo, ensillando a Geisha en el Memorial de 1973 en el que, con la monta de otro ilustre como Paulino García, batía a la favorita, Takala. Por cierto, a esta última la recordamos todos por ser madre de Teresa, campeonísima de nuestro turf hace ya un cuarto de siglo. Cómo pasa el tiempo. Excepto para el maestro, que sigue con hambre de clásicas treinta y cinco años después de que El Campillo le otorgara la primera al imponerse en el derby de 1976. Como decía el tango: “Que cuarenta años no es nada”. Sobre todo, si la mirada del gran Mauricio Delcher se atisba aún febril, como un párvulo en busca de su primer momento de gloria. Este domingo el crack no fue un caballo sino un preparador… …y una yegua de cría.

Mauri Delcher recibiendo el premio a la corrección que entregaba la revista Corta Cabeza. 29 de febrero de 1976. Foto José Maria Díaz-Portas.

New Vert y nuestra cría.

New Vert suma igualmente un clásico más a añadir a Newango, con el mérito especial de haber engendrado a sus dos mejores productos con sementales estabulados en España cuyos mejores hijos han nacido precisamente del cruce con ella. La yegua de Madroños, estabulada actualmente en Orense, ha demostrado ser una fuera de serie. En unos momentos muy duros para los criadores en nuestro país, no hay mejor aval para reivindicarse que los éxitos de los productos nacionales. Y hoy, desde luego, los nuestros han tenido un comportamiento soberbio. Festeiro ha sido el abanderado, pero no olvidemos a Mil Azul, a Aljarafe, a Tagomago, a Orgi o a Abdel, de los que hablaremos luego.

Horcajada, el jockey de los grandes premios.

Jorge Horcajada ha repetido en varias entrevistas que, por encima del número de victorias, lo que más le motiva es pasar por ganadores en los grandes premios. Y verdaderamente es el jinete al que debemos seguir siempre en la quinta carrera de cada jornada. Templado como ninguno, Jorge estuvo una vez más magistral. No se puede llevar mejor a un caballo. Siempre tapado pero sin problemas de tráfico, a pesar de la constante amenaza de Golfo Pérsico al que evitó en la recta de enfrente cuando éste fue cortado, sin regalar ni un metro en la curva, atacando en el momento justo, esquivando a El Incendio sin perder la acción, y aguantando a su caballo en los metros finales. Su monta fue de matrícula de honor.

Sorpresa mayúscula.

Festeiro había corrido un magnífico Opcional, a pesar de llegar a catorce cuerpos de Ayanz. Pero es que ese día reaparecía con 60 kilos, sobre terreno pesado, dando siete al ganador. A mí me gustó mucho entonces, aunque reconozco que no tanto como para pensar que pudiera batir a los dos favoritos. Su victoria fue una sorpresa cotizada a más de 20 a 1 y, unida al segundo puesto del inexperto Nova Cat, siembra de dudas el debate sobre la calidad de la generación clásica. Como siempre, seamos prudentes y dejemos que el tiempo dicte sentencia. Lo más atractivo de este deporte son las incógnitas que se abren ahora sobre cada uno de los participantes del Cimera. Yo tengo muchas y se las voy a exponer, empezando por el ganador.

Los protagonistas.

Si atendemos a las aptitudes de sus hermanos, parecería que Festeiro será un caballo de distancias intermedias. Pero el hecho de que su padre, Fol Parade, fuese un auténtico fondista, me lleva a pensar que quizás llegue a la milla y media con mayor solvencia que, por ejemplo, Newango, que ya es mucho decir. Lo más lógico sería que su próxima salida fuese el Gran Premio Nacional.

Otro tanto se podría decir de Nova Cat, y es que este Cimera fue una carrera realmente atípica, ya que ninguno de los tres primeros clasificados parecen milleros sino, más bien, caballos de dos curvas. El tordo estuvo sensacional en la que era únicamente su segunda actuación. Anthony Forde quedó muy satisfecho de la monta de Pasquier a Silverside, de manera que contó con el campeón francés para la poule. Nova Cat lo hizo todo bien, mostrando mayor madurez que en su debut, en el que se había mostrado autoritario pero aún verde. Tiene mucho mérito, toda vez que entonces se corrió a paso de carreta sobre un terreno blando y hoy se ha ido más deprisa en un terreno bastante duro. Puede ser muy bueno.

Como ya les he dicho, Ayanz tampoco es millero. Tiene problemas para seguir el ritmo en carreras de una curva y le cuesta ponerse en acción. Eso sí, cuando lo hace es un obús. Su punta de velocidad es realmente espectacular y debe mejorar mucho según se le suba de distancia. En el Cimera se puso en marcha cuando la carrera ya estaba decidida. Su preparador me comentó estar muy satisfecho con su actuación, ya que sus miras están puestas en el Villapadierna. Lo malo es que quizás no sea el único que apunta en esa dirección y quizás se encuentre de nuevo con sus verdugos de hoy. Lo bueno es que, de los tres, es el más claro proyecto de derby.

A Mil Azul, en cambio, le ocurre todo lo contrario que a los tres primeros. En su caso la milla es una distancia ligeramente larga para que ofrezca su mejor versión. Personalmente creo que este caballo podría ser un fenómeno en el sprint pues tiene una velocidad endiablada que, sin embargo, es incapaz de sostener durante toda la recta. Le pasó en la Copa de Criadores y le ha vuelto a ocurrir hoy. Cuando parecía que venía a ganar, Mil Azul sintió esos doscientos metros de más y se vino abajo en la lucha.

Nos queda Volcánico. La decepción fue total con él. De todos los participantes era el que mejor aptitud a la distancia debería tener. La pista estaba dura, tal y como quería su preparador. Sus entrenamientos seguían a un altísimo nivel… Pero a la hora de la verdad no acabó de venir. Ni fue capaz de responder a Festeiro y Nova Cat, ni tuvo aguante para defenderse de Ayanz y Mil Azul. Su carrera fue decepcionante y la única explicación que le encontramos está en la dureza de la preparatoria, como parece desprenderse igualmente de la oscura actuación de Cielo Canarias. En cualquier caso, el Torre Arias no ha sido, desde luego, la carrera de referencia de cara al Cimera, ya que tampoco Sergei se dejó ver en absoluto y Don Pablos estuvo bien batido en la segunda de la mañana. Únicamente El Incendio mejoró sus prestaciones respecto a aquel día, y eso que el de Maroto planteó una atípica carrera en punta que sorprendió a más de uno.

Así pues, muchas preguntas que sólo el tiempo podrá resolver. Estamos expectantes.

Arizcosorio.

Según avanza la primavera las distintas preparaciones van perfilando forma. Si hay tres patios calientes en la actualidad, esos son, sin duda, los de Osorio, Arizcorreta y Jesús López. De este último ya habíamos tenido oportunidad de hablar con motivo de sus repetidos triunfos en jornadas precedentes. Sus caballos no paran de ganar y todos los domingos tenemos algún San Cristóbal cruzando la puerta de ganadores. En esta ocasión fue Orgi, que marca un valor sideral tras pasearse en el hándicap portando el top de la escala. Más afinado que en su reaparición y encantado con el terreno durito, el hijo de Dyhim Diamond saltó del grupo como si fuera el mismísimo Sea Bird en el Derby de 1965, sin que sus rivales pudieran responder. Calamargo siguió la estela abierta por el de Jesús López y se anotó el segundo puesto, avisando para la próxima.

Pero los que se hincharon de ganar durante el fin de semana fueron Joannes Osorio y Guillermo Arizcorreta, hasta el punto de que completaron cuatro carreras consecutivas sobre el pasto de La Zarzuela sin que caballo alguno de otra preparación pudiera asomarse a la gemela. CasacaMonyaar; AbdelIndiano; TagomagoWeststow; AljarafeKurdo. Increíble.

Abrió la mañana Abdel, que refrendó la excelente impresión que causara en otoño cuando salió de maiden. Relajado en posiciones intermedias, el del Duque fue remontando progresivamente según se hacía sentir la distancia hasta afrontar la recta en magnífica disposición. Su remate fue incontestable y se llevó numerosos elogios desde la grada. El Nacional empieza a ponerse interesante. Bien Indiano, que cumplió con el papel quedando segundo con desahogo.

La segunda carrera supuso un nuevo mano a mano entre el pupilo de Osorio y el de Arizcorreta. A la tercera fue la vencida y el donostiarra se desquitó de las derrotas de Monyaar e Indiano gracias a Tagomago, que tuvo que sudar de lo lindo para vencer la resistencia de Weststow. Los dos potros me gustaron mucho por la voluntad de triunfo que pusieron. Decía Janacek que trató de juntar a Tagomago con su rival, para que buscara la lucha, y que, una vez se puso delante, mantuvo siempre la cabeza por delante. Confirmó así sus buenos entrenamientos. Weststow tiene origen y hechuras para ser un gran caballo. O mucho me equivoco o estamos ante un ejemplar de gran premio en el entorno de la milla, pues aún se le nota inexperiencia y algo de sobrepeso.

Y tanto gusto le cogió Guillermo a la victoria que se llevó dos más en el transcurso de la mañana. La primera de ellas copando además las dos primeras plazas. Fue Aljarafe el que se llevó el gato al agua en la llegada más apretada de la mañana, con cuatro caballos disputándose tranco a tranco el triunfo. Eomer se vio obligado a ser el primero en atacar, toda vez que el caballo tiró como un condenado y Horcajada decidió con buen criterio no seguir peleándose con él. Eso pudo restarle fuerzas en la recta final, pero lo cierto es que el hijo de Marju aguantó como un tigre a pesar de que parecía batido desde mucho antes de la meta. Pero el que más firme se mantuvo en la batalla fue Aljarafe. Comentando su debut con Gerardo Torres, criador del potro, coincidimos en que aquel día probablemente perdió la carrera porque se vio solo en cabeza y sus rivales le pasaron por fuera sin darle opciones de luchar. No sospechábamos entonces que aquella prueba tuviera tanto nivel, como se ha demostrado en subsiguientes actuaciones de los protagonistas (lástima Eltso). En esta ocasión Aljarafe no perdió en ningún momento el cuerpo a cuerpo. Rebasó a Eomer, aguantó el envite de Francesco Cara y, cuando Kurdo venía con pinta de claro ganador, el bisnieto de Rheffissimo sacó coraje suficiente para acelerar de nuevo y meter la cabeza por delante de sus rivales. Estuvo inmenso, como también lo estuvo Kurdo, que de no haber tenido problemas de tráfico antes de la recta quizás podría haber revertido el orden. Una hermosa carrera.

La jornada se cerró con el triunfo de Zona Cero, que batió al otro especialista en carreras de venta, Jimmy Falabella. Faltó la campeona Verdana. Lo de Zona Cero es una pena, pues estamos seguros de que con un temperamento más calmado podría haber sido un interesante caballo de gran premio. Probablemente no del valor de su hermano Midnight Beauty, pero seguro que habría alcanzado cotas más altas que los reclamares que frecuenta últimamente.

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