Más sobre los hándicaps.

2 05 2011

Octaviano Griñán Martínez.

Hace un par de meses hice unas reflexiones sobre la forma en que actualmente se están confeccionando los hándicaps en las que mostraba, tanto mi extrañeza, como mi discrepancia, con los métodos actuales. Intenté exponer mis  razones e incluso me atreví a dar algún ejemplo significativo.

Aquella simple opinión, que expuse en uno de los “foros hípicos” no fue contestada  con opiniones contrarias que podrían haber sido  tan respetables o más que la mía, sino con descalificaciones, insultos e incluso calumnias. Fue algo que en principio no entendí  y me llenó de asombro, pero poco a poco me he ido dando cuenta de que los “foros hípicos” actuales son, en general y con honradas y sanas excepciones, lugares en que los “forofos pro” y los “forofos anti” se dedican, no a confrontar opiniones, sino a descalificar a todo aquel que opine lo contrario a lo que ellos han decidido que es lo mejor. Vamos, son como un foro en el que los forofos del Real Madrid y los del Barcelona se pusieran a discutir de futbol.              

Un ejemplo:   una de mis opiniones,  aquella en la que decía que el hecho de subirle solo un kilo a un caballo que está segundo en un hándicap a un cuello del ganador era, en teoría, “regalarle” el siguiente hándicap, y que  intenté ilustrar con el ejemplo de Esquío que lo había hecho con toda facilidad, fue contestada por los “pro” diciendo que eso no era cierto, que a Esquío se le había subido lo correcto y que yo estaba mintiendo e insultando a los pobres handicappers.  ¡Vaya, pues va a resultar que Esquío no ganó su siguiente hándicap y yo estaba equivocado!                                          

Tengo que decir que ignoro totalmente quienes son los actuales handicappers  y  que incluso  prefiero que así sea, ya que es muy posible que los conozca personalmente, y sean para mi personas apreciadas y respetadas, lo que, probablemente, me haría ser menos imparcial en mis opiniones.

Me he decidido a volver sobre el tema porque, aunque pueda parecer una frivolidad, es muy posible que, de seguir así,  lleguemos a tener unas tablas de valores oficiales tan distorsionadas de la realidad que será difícil, o imposible, volverlas a “poner en condiciones”.  Y eso, amigos, créanme, sería un auténtico desastre.

Una de las respuestas de las muchas que se me dieron a aquel escrito, por cierto, una de las más “moderadas”, me decía que se estaba haciendo así para no “inflar las escalas”. ¡Qué grandísimo error!  Los handicappers  jamás deben pensar en si las escalas se inflan o se desinflan,  tienen que intentar igualar las probabilidades de los caballos subiéndoles y  bajándoles  kilos  según sus actuaciones… y punto. 

Esto traerá como consecuencia que los caballos de élite y los “ buenos” estén demasiado  igualados en las tablas. Siempre ha sido así y siempre hemos visto a ese o esos caballos que en los hándicaps llegan a dar valor para, en teoría,  pelear los Grandes Premios y que al ir a ellos “se han comido una rosca” y perdón por la expresión. No debe preocuparnos ya que los “de elite” no van a los hándicaps y lo que los diferencia de verdad de ese otro grupo que he citado no son los kilos, es  la clase, valor éste que no se puede medir en el hándicap.

Otra respuesta fue que en lugar de criticar a los handicappers me limitara a comprobar las distancias oficiales en los hándicaps y que ahí iba a ver lo bien confeccionados que estaban.                                                                                          

Lo he hecho y con esto me he encontrado: en el mes de abril se han disputado un total de 39 carreras, 28 a pesos fijos y 11 en modalidad de hándicap.                                                         

Ahora  les voy a proponer una adivinanza:  el viernes pasado se han corrido en Madrid cinco pruebas.  Dos eran hándicaps y tres de pesos fijos. Las distancias oficiales entre los cuatro primeros  clasificados de esas cinco carreras fueron éstas:

1)     2 c. – 2 c. – 3 c.

2)     12 ½ c. – 4 c. 3 c.

3)      5 c. – 1 ½ c. – 8 ½ c.

4)     Cab. – 1 c. – ½ c.

5)     7 c. – 3 ½ c. – 2 ½ c.

La pregunta es:    ¿Cuáles fueron los dos hándicaps?

Pues miren ustedes,  aunque resulte extraño los hándicaps fueron los números dos y cinco. 

Pero volviendo a las 39 carreras del mes de abril. ¿Saben ustedes cual ha sido la distancia media entre el primer y cuarto clasificado en las carreras de pesos fijos?   Exactamente s.e.u.o. 4,32 cuerpos.

¿Saben cuál ha sido esa misma distancia en los hándicaps?.  Exactamente s.e.u.o. 5,20 cuerpos.

La verdad es que a la vista de esta cifras… algo falla en los hándicaps. ¿O no? 

No voy a intentar explicar nuevamente cómo debe ser, según mi opinión, la forma correcta de corregir oficialmente las tablas de valores, porque ya lo expuse en su momento, aunque lo podría resumir con solo tres palabras: LA DE SIEMPRE.

Otro tema  que por aquellas fechas expuse en aquel foro fue mi total discrepancia con el hecho de que, por vez primera, al menos que yo recuerde, al confeccionarse las escalas oficiales de finales de año los valores asignados a los tres años estuvieran en relación directa con los de los viejos. Aquello me pareció un tremendo error y así lo expuse. Y me pareció un error porque el hecho de hacerlo así era algo gratuito, no impuesto por ninguna circunstancia y que lo único que podía traer como consecuencia era el desagradable y lamentable hecho de que se pudiera valorar equivocadamente a toda una generación, lo que resultaría funesto para los hándicaps del  presente año.

El tiempo parece que va a darme la razón.  Fíjense ustedes que hasta el momento se han disputado este año cuatro hándicaps intergeneracionales, cuatro divididos.

Pues resulta que en esos cuatro hándicaps divididos ningún tres años ha aparecido en la primera parte. Todos han ido a la segunda y en esas  carreras los jovencitos han conseguido hasta la fecha el copo total y absoluto: Cuatro victorias dejando en ellas a los “viejos”  a 1 ¾ c. , a  2 c.,  a 6 ¾  c., y a 7 cuerpos.

 Y digo yo.  ¿Qué hacemos ahora?,  ¿subimos unos cuantos kilos a toda la generación? ,¿nos resignamos a que los tres años vayan ganando hándicap tras hándicap?. 

Termino aquí para no aburrir más a aquellos que se hayan decidido a leer estas líneas, líneas que espero y deseo se las tomen únicamente como lo que son. La opinión de un enamorado del  hipódromo, con más de 60 años de afición, al que le duele ver las cosas que, subjetivamente, eso sí, cree que se están  haciendo mal.

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