Rubens y Vereda dan luz y color a una oscura mañana de invierno.

15 01 2012

Manuel Griñán. Fotos ABC Sevilla.

Aunque la prueba principal de la mañana era la reservada a las hembras de cuatro años en adelante, los detalles de mayor calidad los pusieron dos productos de muy dispar trayectoria.

La primera en entrar en acción fue Vereda, la potrilla hermana de Lorgan que prepara Juan Luis Maroto. Pocas veces una victoria tan exigua se corresponde con un paseo de las dimensiones del que se dio esta hija de Kheleyf (padre también de Vladimir). Pese a que el lote no era precisamente del Dubai Carnival, impresionó ver la manera en que Ortiz de Urbina mantenía relajada a Vereda hasta mediada la recta final y cómo, a pesar de no ser exigida, la potranca se situaba en cabeza casi sin querer, con un tranco inmaduro pero una clase muy superior a la de sus rivales. Al final apenas conservó un cuello ante el empuje de Iván López sobre Esgues, pero la victoria jamás peligró. Tercero entró Gnomo y cuarto el debutante Príncipe Sinbad, que tuvo algun detallito interesante. Imaginamos que el Valderas debe ser su objetivo esta primavera y mal harían sus rivales en infraestimarla por venir de Dos Hermanas. Ya el año pasado Pichuca estuvo tercera en la Poule tras ganar el Atléntida, todo ello después de haber ganado en esta pista. Igual que Bucovina, cuarta tras Pichuca en el Valderas 2011, que también venía de ganar en Dos Hermanas. Para reforzar aún más su papel, me consta que Juan Luis Maroto tiene a su pupila mejor conceptuada que Bucovina y, por si fuera poco, Lorgan, todavía sin el cuajo que le llevó a ser uno de los grandes milleros de nuestro turf, fue segundo en su día del Cimera. Muchas señales.

Y Rubens puso el colofón a una jornada que no apuntaba demasiado y al final resultó interesante. No hay mucho que añadir a lo que ya hemos dicho en otras ocasiones de este fantástico caballo. A sus siete años sigue en la brecha con las ganas de galopar de un potrillo y se sitúa ya en las nueve victorias y prácticamente en los 100.000 euros de ganancias en tan solo diecisiete actuaciones. Una pasada. Aunque destacaba por clase y valores, el estado de forma y la adaptación a la pista y al barro de su compañero Camuray dividían el favoritismo de la cátedra. Sobre la pista se demostró que Rubens es de otra clase y que Camuray pide un descanso tras las batallas libradas este invierno. El paseo fue demoledor, dejando al segundo, Corcubión, a la distancia que Grosjean consideró oportuna. Bien el de Pereira, acumulando ganancias un año tras otro. Tercero fue Banbú, mejor conducido que en sus anteriores compromisos, aunque nos gustaría verle más en conserva en la estrategia que le llevó a obtener dos brillantes triunfos a dos años, epecialmente en la Copa de Criadores. Sideside fue cuarto y suma unos euritos más a su impresionante cuenta que curiosamente también incluye una Copa de Criadores.

También disfrutamos con la victoria de Turrialba, otro nacional que va tras la senda de los anteriormente referidos. Nicolás de Julián, que lograba la primera victoria de su vida, lo llevó bien situado en progresión continua durante el recorrido y el caballo dobló la curva de forma impecable, demostrando que la maniobra de Iván López en su anterior actuación mereció mayor castigo. A partir de ahí se fue en pos del poste de meta con manifiesta superioridad sobre un Dixlesio al que la subida de peso le pasó mayor factura que a su rival, de complexión física muchísimo más potente. Aratán y Literario llegaron a meta como pudieron.

Como hemos dicho, la prueba principal (al menos por dotación económica) estaba reservada a las hembras. Aparentemente destacaba el papel de Ramallah si confirmaba su última victoria en la que batió a Baronía. Aunque ya dijimos que aquella carrera había sido absolutamente falsa, la actuación hoy de la yegua de Odisea ha sido espantosa. Reaparición, estado del terreno, lo que ustedes quieran, pero el valor que ha mostrado Ramallah es incluso peor que los que estaba dando antes de su sorprendente triunfo. Lo cierto es que tampoco debemos sacar muchas conclusiones de esta carrera o tendríamos que tirar las tablas a la basura. Dejémoslo en que es una de esas ocasiones en las que se juntan una pista en pésimas condiciones, unas condiciones meteorológicas complicadas y un recorrido excesivamente agresivo desde el principio. Aunque para agresivo Santi Martín, que después de equivocarse en el paso marcado por Lisselan Grace y haber entrado en disputas estériles con Ramallah por la punta, aún se permitió aumentar el castigo de su error sobre su yegua, a la que fustigó con fuerza desmedida en la recta para finalmente ser tercera, la pobre cambiaba de línea cada vez que recibía un estacazo. Pero para estacazo el que pegó Coqueta, que encantada con el barro, apareció en la recta y, como si fuera Baldoria, dejó paradas a sus rivales anotándose un triunfo que dejó tiritando a los apostantes de la Quíntuple. Neska fue segunda manteniendo su línea de honradez.

Por último, reseñemos el triunfo de Covelo, uno de esos caballos que se quedan en la memoria de los aficionados como referente de una época. Y no lo digo en broma. Los aficionados guardamos recuerdo de los grandes cracks, pero también de los modestos caballos de hándicap que con su constancia y honradez se ganan ese hueco. Sesenta y seis carreras con tres victorias y casi 48.000 euros en ganancias. Y eso que en 2010 se perdió gran parte de la temporada debido al forfait list en el que estuvo su propietario. La victoria tuvo que trabajarla, aunque no podía haber encontrado mejores compañeros de baile que David Delgado, que lo sostuvo con energía, y, sobre todo, Gamberro, su principal rival y ejemplo de falta de voluntad en un purasangre. No les quepa duda que el de la cuadra Zebra debía haber ganado esta carrera por más de tres cuerpos si destinara sus esfuerzos a galopar y no a defenderse. Si algún día logran corregir ese temperamento no nos extrañaría verle subir más de una decena de kilos en la escala. Al final fue incluso superado por Blanca de Navarra, que dentro de sus limitaciones es un ejemplo de regularidad. Yes We Could tuvo que conformarse con el cuarto puesto, decepcionando un poco, aunque como declaraba su preparador Martins, necesita más distancia.

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