Karluv Most iguala a Atlántida al ganar su segundo Gran Premio de Madrid.

25 06 2012

Manuel Griñán.

La gemela de los dos años precedentes se repitió también en el Gran Premio de Madrid 2012, situando a Karluv Most y a Entre Copas en el Olimpo de la prueba más emblemática de nuestro calendario. El ganador supera en el palmarés a ejemplares de la talla de Ivanhoe, Nertal, El Señor, Richal o Casualidad, que también lograron dos triunfos, e iguala la gesta de Atlántida, que a esos dos triunfos les añadió un segundo puesto adicional. El cuello que dirimió la contienda a favor de Entre Copas en la edición del año pasado, impide que Karluv Most obtenga el status de mitos como Nouvel An, Colindres y El País, únicos ejemplares que alcanzaron la gloria en tres ocasiones. Por su parte, Entre Copas consigue un hito histórico al figurar hasta cuatro veces en el trío de la carrera. Los dos se han convertido en leyenda del Gran Premio de Madrid, que es tanto como decir que son leyenda de nuestro turf.

Los dos inscriben su nombre con letras de oro no sólo en la historia, sino también en la memoria de los aficionados, que recordaremos para siempre el Gran Premio de 2012 como aquel que hizo justicia con quienes buscaron el triunfo desde el golpe mismo de cajones. Nos hemos hartado de repetir desde estas líneas que tanto Entre Copas como, sobre todo, Karluv Most necesitan de ritmos selectivos para ofrecer su mejor versión. A estas alturas y con tantas batallas en el cuerpo no podemos esperar que dobleguen por mera punta de velocidad a rivales más jóvenes. Buena parte de las cábalas en torno a este Gran Premio trataban de encontrar respuesta a una pregunta clave: ¿quién pondría el paso? A los treinta segundos de darse la largada la incógnita estaba resuelta.

Tras el fiasco del Corpa y vista la exhibición en la preparatoria posterior, Charles Nora situó en vanguardia a Karluv Most. El otro damnificado de aquella ocasión, Entre Copas, se situó a su zaga. Señor Miranda trataba de seguirles tímidamente. Los demás no se atrevieron. Aplaudo la táctica urdida por Juan Luis Maroto. Si tienes un caballo capaz de correr holgadamente por debajo de 2’40” en 2.500 metros, no puedes dejar en manos de la suerte todo el trabajo realizado para ponerlo a punto en el día clave. De manera que, a falta de pacemaker, fue Nora quien no dudó un segundo en colocar en cabeza a su caballo. Sólo Janacek estuvo lo suficientemente espabilado para darse cuenta de que Entre Copas debía acompañarle. Y, aun así, creo que le faltó confianza en su caballo.

Habría que preguntarse en qué pensaban los demás. Obviamente es una reflexión muy cómoda desde la ventaja de hacerla a posteriori, aunque basta repasar nuestras crónicas para eximirnos de ese ventajismo y darnos al menos el mérito de estar alineados con la estrategia de Juan Luis Maroto. Suponemos que si el resto de jinetes no siguieron al de Cholaica se debió a que sus caballos no podían con ese paso en una jornada de calor asfixiante. Pero es que el ritmo no fue tan exigente como el de años precedentes. Recordemos que el año pasado hacía tanto o más calor que éste y los dos campeones hicieron tres segundos menos. Cuatro menos para doblegar a Young Tiger hace dos años. Especulaciones al margen, hay un hecho incuestionable: ganó quien más empeño puso en conseguir la victoria. Justicia poética.

Al primer paso por meta, tal y como puede apreciarse en la foto, Karluv Most, sin apenas esfuerzo, llevaba al menos 15 cuerpos de ventaja sobre Arnuero y Domeside. Desde ahí hasta la curva del Pardo la ventaja no se redujo un ápice, y si lo hizo en la curva fue porque Nora decidió dar un respiro a su caballo antes de entrar en la recta. El jockey francés, que no perdona en La Zarzuela, lanzó a Karluv Most cuando sintió el aliento de Entre Copas y de ahí a la meta su triunfo ya no corrió peligro. El alazán, que se llegó a ver alcanzado por el grupo, también conservó gasolina para la recta y mantuvo a raya a Plantagenet y a Aspasia de Mileto, que entraron tercero y cuarta. Los dos pupilos de Mauri Delcher Sánchez, que no dieron la cara en ningún momento, tampoco tuvieron fuerzas en la recta para recortar un solo metro de los cedidos en el recorrido.

Ya hemos escrito ríos de tinta sobre los dos primeros del Gran Premio, y siempre ha sido para destacar sus virtudes como corredores: su calidad, su voluntad de superación, su solidez… Hay caballos que deslumbran un día y reciben todo tipo de elogios que caen en el olvido con el paso de los años. A estos dos fenómenos no se les ha regalado un solo calificativo que no se hayan merecido carrera a carrera, victoria a victoria, con su maravillosa e irreprochable conducta en la pista. Son ya tres años haciendo gemela en la carrera más dura del programa. Con eso está todo dicho.

El resto de la jornada:

Albuhera también se ha hecho merecedora de algo más de protagonismo en nuestras crónicas. Hasta ahora habíamos justificado sus triunfos en la debilidad de sus oponentes, el fallo de los favoritos o la buena puesta a punto de la pupila de Jorge Rodríguez. Ya es hora de que reconozcamos que sus victorias no son producto de la casualidad sino de su calidad. Esta vez ante los mejores de cuantos potros habían debutado en España, Albuhera ha vuelto a salir airosa con la misma superioridad demostrada en sus anteriores compromisos. Ni el prometedor Dagoberto, ni el prematuramente encumbrado Mou the Special fueron rivales para esta hija de Devil Moon y Lili d’Aubuis que sigue intratable y se ha ganado sobradamente el cetro de su generación. Dagoberto lo intentó pero sus esfuerzos fueron baldíos ante el empuje de la ganadora, bien llevada por el triunfador Charles Nora, que hizo así doblete. Tercero entró Dubrovnik y cuarto un Mou the Special que, pese a verse encerrado en algún momento, corrió bastante peor de lo esperado.

Otra hembra que promete es Almazora. La hija de Azamour, que venía de ganar en un paseo a un discreto lote de potrancas, remató con mucha clase para alcanzar a La Llanura, que parecía dominar a la entrada de la recta. Una mejorada Azamor fue tercera por delante de Eyes Wide Open.

Bohemian Rhapsody, hermana de Diamant du Soleil, se impuso con mucha holgura al lote de potros debutantes con el que se abrió la jornada. Montenegro llevó a la alazana al triunfo sin mayores problemas, por delante del espabilado Fast Canary, que marcó el paso desde la salida. Tercero fue Ukranian Blue y cuarto Kheops.

Excelente impresión la causada por Dakside al confirmar el pronóstico y conseguir, por fin, su primera victoria. Esta vez no perreó y demostró su neta superioridad sobre sus rivales, de los que Carnavales de Lanz ocupó el segundo puesto por escaso margen sobre Kamgo. Cuarta fue Miss Blondie, que llegó a llevar una amplísima ventaja antes de entrar en la recta. A buen seguro que este triunfo habrá sentado de maravilla al potro de Safsaf, que con la moral subida puede aspirar a empresas mayores.

Excelente monta la de Secci a Limeño, que se impuso de punta a punta en la prueba de 2.000 metros para potros nacionales. El jockey italiano ralentizó el ritmo una vez tomó la cabeza y en la recta impuso su descomunal tranco. Por cierto que, como se aprecia en la foto, el impresionante alazán de LAC saltó en sus dos pasos por la línea de meta, aunque afortunadamente Secci, que montaba en vallas en Italia, no se fue al suelo como ocurrió el domingo pasado con Santi Martín. La sombra que proyecta el arco de meta se está convirtiendo en un inesperado peligro para algunos caballos, que lo confunden con un obstáculo. Carreras por la tarde, por favor. Fischer mantuvo un estrecho margen sobre Delanada para hacerse con el segundo puesto y Mármara fue cuarta tras una difícil recta. El favorito Teobaldo no fue en ningún momento y acabó quinto.

Y el hándicap con referencias fue un cataclismo bíblico para los pronosticadores del que salió beneficiado el vidente que tuvo a bien combinar a Rayo Rojo con Amorebieta y As de Thomas. El sujeto en cuestión, que no sabemos quién fue, se embolsó más de 11.800 euros. En lo meramente deportivo, el hermano de Rayo Negro por fin, a sus cuatro años, empieza a demostrar parte de la calidad que se le suponía. Enhorabuena a Román Martín Vidania porque no cuenta con demasiadas oportunidades y se merecía este triunfo.

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2 07 2012
octaviano griñán

Chapeau a esa crónica del Gran Premio de Madrid, Manolo.

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