Seabiscuit vs War Admiral.

9 01 2013

La Carrera del Siglo.

Gonzalo Griñán.

Me imagino que como buenos aficionados conoceran sobradamente la historia, más aún si vieron la película de año 2003 basada en el libro de Laura Hillenbran “Seabiscuit. An American Legend”. Pero por si acaso, me van a permitir que les refresque la memoria, recordando un fragmento de una de las historias más bellas que han dado las carreras de caballos. El 1 de noviembre 1938, en el hipódromo de Pimlico Race Course, en Baltimore, se disputó la que por entonces fue llamada “la carrera del siglo”, entre los caballos Seabiscuit y War Admiral. El primero no paraba de ganar carreras al oeste del país, mientras que el segundo había logrado vencer en la Triple Corona americana, así que sus respectivos propietarios acordaron una carrera para comprobar cuál era el mejor ejemplar del país. En uno de los eventos deportivos más seguidos en la historia de EE.UU, prueba de ello es que se fletaron trenes de todo el país para que, aproximadamente 40.000 aficionados se dieran cita en el hipódromo, a los que se sumaron 40 millones de personas que escucharon el evento por la radio. War Admiral era el gran favorito, 4 a 1 para la mayoría de los corredores de apuestas, así como para la totalidad de pronosticadores y periodistas deportivos, salvo para los de California.

War Admiral destacaba, aparte de por su descomunal tamaño, por una velocidad de inicio explosiva y un ritmo constante que terminaba por destrozar a sus rivales. Por el contrario, el pequeño Seabiscuit acostumbraba a correr más tranquilo, para explotar su punta de velocidad en los últimos metros con una fuerte aceleración final. Durante los días previos a la carrera, el preparador de Seabiscuit le había estado entrenado para correr a contra estilo, con una campana y un látigo enseñó al caballo a partir veloz desde el principio. La idea era que War Admiral no tomarse mucha ventaja en los primeros metros, pues de ser así, sería difícil de superar. Cuando  sonó la campana, Seabiscuit sorprendió al ganador de la Triple Corona tomando la cabeza con decisión. War Admiral respondió en la recta de enfrente hasta colocarse ligeramente por delante. Parecía con fuerza suficiente como para dejar atrás a Seabiscuit, pero este no cedió. Su jockey Woolf, lo estuvo conteniendo para que el caballo viera a su rival, como le aconsejó su jockey habitual Pollard, que no pudo montar por una lesión. A 200 metros de la meta Seabiscuit se escapó y siguió ampliado su ventaja a lo largo de la recta final, hasta ganar con claridad por cuatro cuerpos de ventaja.

seabiscuit4

Seabiscuit fue nombrado “Caballo del Año” en 1938.

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One response

11 01 2013
Fan vitoriano de Baldoria

Hola.
El dato sobre la diferencia de tamaño real entre ambos caballos parece que no se correponde demasiado a la reflejada en la película de Gary Ross basada en el libro de Laura Hillenbrand, ya que debía de tratarse de ejemplares de similar talla (1,55 cm a la cruz), por lo que War Admiral distaba bastante de ser ese “elefante” de 1,83 cm a la cruz. Las imágenes de esta histórica carrera parecen corroborar este dato, ya que a simple vista no se aprecia una diferencia de tamaño entre ambos caballos tan notable como la novelada en el libro y película referidos.
Saludos.

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