Tsarabi sigue desafiando a la naturaleza.

24 02 2015

Gonzalo Griñán.

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Hace poco más de un año escribía una crónica que titulaba: Eterno Tsarabi. El Derbywiner 2008, había vencido contra todo pronóstico el Prix de Geleux, disputado en Mont de Marsan. Fue una agradabilísima sorpresa porque, aparte del gran cariño y admiración que despierta en nosotros este longevo ejemplar, después de conseguir ganar ese mismo verano en San Sebastián, se decía que el hijo de Hernando abandonaría la competición. Pues continúo en entrenamiento, y en este comienzo de año lo ha vuelto a conseguir. Conducido por Roberto Carlos Montenegro, se hacía con el Prix de la Glorieuse, segunda parte del hándicap dividido de categoría G para caballos y yeguas de cinco años en adelante, sobre la distancia de 2.400 metros en la pista de hierba del hipódromo de Mont de Marsan. Y es que cuando vimos lo castigadísima que estaba la pista por las lluvias, recordamos aquélla victoria y pensamos que, pese a ser su primera carrera del año y no haber terminado muy bien la temporada pasada, sus opciones subían muchos enteros. Y así fue, el abuelo se encontró como pez en el agua, nunca mejor dicho, aunque esta vez si contaba entre los favoritos. Muy curioso resultó el transcurrir de la prueba, pues fue muy parecida a la del año pasado. Con la pista en tan mal estado, todos los participantes buscaban el terreno más firme, aunque al ser la última carrera del día, el verde se encontraba horrible por todos los carriles. Montenegro lo llevó siempre en posiciones de retaguardia, para escoger el exterior antes de aborda la última curva, donde superaba un buen puñado de rivales. La recta final se nos hizo eterna, primero porque la pista estaba tan pesada que los caballos avanzaban a duras penas, pero sobre todo porque mientras el grueso del pelotón marchaba pegado a los palos interiores, Tsarabi corría por todo el exterior, así que no teníamos referencia visual de quien marchaba en primera posición, con el consiguiente nerviosismo. No lo tuvimos claro hasta que no estuvo cerca de la línea de meta, cuando vimos a Montenegro mirar a su derecha y deja de empujar al de la cuadra Eva dada su placentera ventaja. Fueron cinco cuerpos los que sacó al segundo clasificado para filmar su décimo entorchado.

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